AMENAZA DE PARTO PREMATURO.


 

El embarazo se divide en 3 trimestres. Cada trimestre dura un poco más de 13 semanas. El primer mes marca el comienzo del primer trimestre.

De acuerdo a las semanas de gestación que se hayan cumplido antes del posible parto o cesárea, las semanas finales del 3er trimestre son los que marcarán la diferencia circunstancial para el desarrollo final del feto.

De aquí, la siguiente ejemplificación de cómo se considerará al feto de acuerdo a la semana espontanea o atrasada de su nacimiento.

          • Prematuro: Antes 37 semanas.
          • Pretérmino tardío: 34 a 36 semanas y 6 días.
          • A término temprano: 37 a 38 semanas y 6 días.
          • A término completo (ideal): 39 a 40 semanas y 6 días.
          • A término tardío: 41 semanas.
          • Postérmino: 42 semanas o más.



Un nacimiento prematuro (o pretérmino) es considerado que empieza antes de las 37 semanas. Es una complicación a nivel obstétrico y neonatal puesto que puede causar serios problemas de salud en la madre y el recién nacido. En los casos más graves, un parto prematuro extremo puede llevar a la muerte del neonato.

En ella, generalmente  se presentan contracciones uterinas regulares antes de las 37 semanas de gestación, acompañadas de cambios cervicales progresivos, lo que indica un riesgo inminente de parto prematuro. Afecta aproximadamente entre el 5%-18% de los embarazos y es la principal causa de complicaciones neonatales, incluyendo síndrome de dificultad respiratoria, hemorragia intraventricular, enterocolitis necrotizante (muerte del tejido intestinal en el feto) y discapacidades a largo plazo.


Factores de riesgo.

FACTORES NO MODIFICABLES.
Condiciones propias del individuo que no se pueden modificar.
  • Edad materna menor de 18 o mayor de 35 años.
  • Antecedente de parto prematuro.
  • Embarazo múltiple (gemelar o mayor).
  • Anomalías uterinas (malformaciones mullerianas, miomas submucosos).
  • Historia de cirugías cervicales previas (cono cervical, LEEP, cerclaje).
  • Factores genéticos que predisponen a una insuficiencia cervical o parto prematuro.
  • Raza (las mujeres afrodescendientes tienen un mayor riesgo de parto prematuro en comparación con las mujeres caucásicas).

FACTORES MODIFICABLES.
Aquellos que pueden ser corregidos o eliminados a través de cambios en el estilo de vida.
  • Tabaquismo y consumo de drogas.
  • Infecciones genitourinarias (vaginosis bacteriana, infecciones de vías urinarias, enfermedad periodontal).
  • Estrés y depresión materna.
  • Bajo índice de masa corporal (IMC <18.5) o sobrepeso/obesidad.
  • Periodo intergenésico corto (<18 meses).
  • Exposición a contaminantes ambientales o sustancias químicas tóxicas.
  • Inadecuada atención prenatal.
  • Malnutrición materna o deficiencia de micronutrientes como el ácido fólico.
  • Exceso de actividad física o esfuerzo excesivo.
  • Enfermedades crónicas maternas mal controladas, como diabetes o hipertensión.


PREVENCIÓN PARTO PREMATURO.

  • Control prenatal estricto con identificación temprana de factores de riesgo.
  • Uso de progesterona en pacientes con antecedentes de parto prematuro.
  • Medición de longitud cervical en mujeres de alto riesgo.
  • Tratamiento oportuno de infecciones genitourinarias.
  • Abandono del tabaquismo y drogas.
  • Suplementación nutricional adecuada (ácido fólico, hierro, omega-3).


Diagnóstico de la amenaza de parto prematuro.


EVALUACIÓN CLÍNICA.

  • Contracciones regulares cada 10 minutos o menos.
  • Presión en la pelvis o sensación de que el bebé “baja”.
  • Dolor abdominal o cólicos similares a los menstruales.
  • Cambios en el flujo vaginal (aumento, sangrado o pérdida de líquido).
  • Dolor lumbar persistente.

Exploración del cuello uterino.

  • Se realiza un tacto vaginal para evaluar si hay dilatación o borramiento cervical.
  • Un ultrasonido transvaginal permite medir la longitud del cuello uterino. Si mide menos de 25 mm antes de la semana 32-34, hay riesgo elevado de parto prematuro.


PRUEBAS DIAGNÓSTICAS.

Prueba de fibronectina fetal (fFN).
  • Detecta la presencia de una proteína que actúa como adhesivo entre la placenta y el útero.
  • Si el resultado es negativo, el riesgo de parto prematuro en los próximos 7-14 días es bajo.
Monitorización de contracciones.
  • Se usa un tocógrafo para medir la frecuencia y duración de las contracciones.
  • Si son regulares y acompañadas de cambios cervicales, hay riesgo de parto prematuro.
Cultivo para infecciones.
  • Para detectar infecciones vaginales o urinarias, ya que pueden desencadenar el parto prematuro.
Análisis de líquido amniótico.
  • En casos de ruptura prematura de membranas, se puede realizar una amniocentesis para evaluar signos de infección o madurez pulmonar del bebé.

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